En el día de ayer el equipo español de Copa Davis consiguió su tercera ensaladera al derrotar contra todo pronóstico a Argentina.
Cuando se conoció que se disputaría la final contra Argentina y en su tierra, las aspiraciones a victoria parecían excasas, y ello contando con que por aquel entonces jugaría Nadal. La lesión de éste sumió en un total desánimo, más que al equipo español, a TVE por los altos índices de cuota que le reporta el mallorquín, en la misma medida y sin quitar demérito al resto de prensa española, y por analogía al público español, cual gran desconocedor del resto de tenistas que pasean nuestra bandera por todo el mundo.
El titular es absolutamente indicativo del triunfo, basado en las victorias de dos secundarios, los dos Fe: Feliciano López y Fernando Verdasco, jugadores más conocidos para la afición española por sus apariciones en la prensa rosa que por su destacado palmarés tenístico. Pero en esta ocasión el destino les tenía preparado su mejor partido: primero, el viernes al derrotar Feli a Del Potro, el cual se vio mermado por sus problemás físicos, pero sobre todo por el que creo que ha sido el mayor problema de los albicelestes en la eliminatoria, la ansiedad de jugar ante su público; segundo, la gran victoria en dobles de los Fe, quizás el punto en el que España era realmente favorita, aunque no por ello fuera desmerecida; tercero, el partido de las necesidades y de los nervios, el de los hundidos mentalmente que hizo saltar a los reservas tras las ausencias de Del Potro y Ferrer, y que se decantó en favor de Fernando Verdasco tras un apasionante partido frente a José Acasuso.
Hoy los Fe acaparán junto al resto del conjunto las portadas de todos los periódicos. Tras una larga carrera deportiva en la que nunca han llegado ni siquiera al Top 10 de la ATP, la fortuna les ha deparado el que pudieran jugar los partidos de la eliminatoría, mientras que su buen hacer les ha hecho hacerse con el triunfo. La importancia de la victoria debe servir para que el tenis merezca la atención que realmente merece, ya que este deporte no lo ha hecho grande Nadal, sino otros muchos y desde tiempos inmemoriales. Sería deseable que la prensa destacara y diera a conocer al resto de tenistas que nos representan, porque si esta victoria es de alguien es de los secundarios, aquellos ignorados que empezaron ganando la primera eliminatoria en tierras peruanas hasta los que han conseguido alzarse con tan laureado galardón.













