Hoy se entregan en Oviedo una nueva edición de los Premios Príncipe de Asturias, los cuales como viene siendo tradición están salpicados por la polémica elección del ganador. Este año el escogido ha sido el tenista Rafa Nadal, lejos de ahondar en su persona, analizaremos la existencia y el desprestigio de estos galardones que presumen de relevancia internacional.
Toda la prensa nacional cataloga los citados premios como los Nobel del deporte, ya que la academia sueca
no se pronuncia sobre los mejores del año o una trayectoria intachable. Esta circunstancia ha sido aprovechada por los medios españoles para determinar que este galardón es lo máximo a lo que puede aspirar el reconocimiento de un deportista. La realidad es bien diferente, fuera de nuestro país este premio carece de valor y nombre, sobre todo por los últimos galardonados, lo cual nos llevaría a pensar a que únicamente tratan el reconocimiento patrio. En esta línea, recuerdo cuando se le concedió uno de los galardones a Bod Dylan, el cual como signo de irrelevancia e ignorancia no acudió a la ceremonia de premiados.
No se trata por parte de un servidor quitar valor a los premiados. Perdonenme, pero por el buen nombre de los ilustres deportistas que se merecen el reconocimiento a una trayectoria deportiva o el galardón a los mejores del año, obviaré hacerles mención, de lo contrario el prestigio de los grandes deportistas de la historia estaría manchado con aparecer en la lista de futuribles galardonados con el Premio Príncipe de Asturias.
Rafa Nadal pasa a engrosar la triste lista de premiados, a pesar de ello y a su corta edad, es ya uno de los mejores deportistas españoles de todos los tiempos, pero a todas luces incomparable con los grandes mitos del tenis y otras disciplinas. Con todo ello podemos llegar, sin ánimo de atrevimiento, a dos conclusiones: primera, los galardonados de élite mundial se niegan a recoger el galardón en persona, pues desconocen e ignoran los Premios Príncipe de Asturias, y ante tal circunstancia el jurado se lo otorga a alguien que le asegure su presencia durante la ceremonia de entrega; dos, sí existen premios que realmente reconocen a los mejores, dentro de lo dificultoso que supone esa tarea tan selectiva, los premios Trans World Sport y Laureus, pero obviamente estos galardones no son conocidos en nuestro país, pues ningún deportista castellano ha recibido nunca tal alta distinción.




